Quiero un Julio vivido
Julio siempre llega con el verano completamente instalado. El calor ya no es una novedad, las noches se alargan casi sin darte cuenta y las rutinas empiezan a cambiar un poco alrededor de todo lo que implica vivir con treinta y muchos grados encima. Hay cosas de julio que no me gustan demasiado. El calor fuerte, los mosquitos, dormir peor algunas noches o sentir que el aire pesa más de la cuenta cuando sales a la calle a ciertas horas. Pero aun así, cada año termino encontrando pequeñas cosas que hacen que este mes tenga algo especial. Me gusta madrugar para ir a la playa temprano, cuando todavía hay calma y el sol aún no aprieta demasiado. Volver a casa con olor a sal y aftersun, darme una ducha fría y pasar la tarde refugiada dentro de casa con el aire acondicionado puesto, alguna labor entre las manos y música sonando de fondo. También me gustan las noches de julio. Mucho más que los días. Las terrazas llenas, las cenas al aire libre, una cerveza bien fría con amigos, la sa...
