Mis Diarios de Navidad 2023 y 2024, por fin terminados”
Siempre me ha gustado guardar diciembre de esta forma. No solo las fechas importantes, sino también los pequeños momentos cotidianos que hacen especial esa época del año: luces encendidas al caer la tarde, paseos, cafés calientes, fotografías hechas casi sin pensar, pequeños detalles de casa… Todo aquello que, con el tiempo, termina convirtiéndose en recuerdo.
Cada año intento crear un álbum distinto, adaptado a cómo se ha sentido ese diciembre.
Y, aunque normalmente los hago durante esas semanas o poco después, los de 2023 y 2024 tomaron otro camino.
Durante años, estos dos diarios de Navidad ni siquiera estuvieron empezados.El de 2023 llevaba tres años guardado. El de 2024, dos. Sabía que estaban ahí, pero no encontraba el momento de sentarme con ellos. No porque no quisiera, sino porque sentía que aún no tocaba.
Hasta ahora.
Este marzo, casi sin pensarlo demasiado, sentí que por fin podía abrirlos y empezar. No desde la prisa ni desde la obligación, sino desde un lugar mucho más tranquilo. Como si, de alguna manera, ya estuviera preparada para volver a esos momentos.
El diario de 2023 ha sido, para mí, un ejercicio muy íntimo.Es un álbum muy de casa, muy familiar. De esos que quizá no son los más vistosos, pero que guardan algo mucho más importante. Momentos sencillos que, en su día, pasaron casi sin darte cuenta, pero que con el tiempo adquieren un peso distinto. Fotos, pequeños textos, detalles que cuentan cómo fue ese diciembre y que, al verlos ahora, tienen otro significado.
Trabajar en él ha sido más emocional de lo que esperaba.Porque no es solo pegar fotos o decorar páginas. Es volver a mirar, a elegir qué se queda y cómo se cuenta. Es detenerte en cosas que ya han pasado y darte cuenta de cuánto significan ahora.
Y, sobre todo, es aceptar que hay momentos que no vuelven, pero que sí pueden quedarse de otra forma.El diario de 2024, en cambio, se siente distinto desde el principio.
Ese diciembre fue especialmente feliz. Coincidió con una etapa nueva en mi vida, un momento de cambio que también se nota en el álbum. Hay más movimiento, más momentos fuera de casa, más fotos, más sensación de estar viviendo mucho y querer guardarlo todo.Y también entendiendo algo que me gusta mucho: que no todos los recuerdos se guardan igual.
Algunos piden más detalle, más capas, más tiempo. Otros, en cambio, funcionan mejor desde la sencillez.
En ambos he seguido mi forma de siempre: una mezcla de fotos, pequeños textos, etiquetas, detalles… y algo que me gusta especialmente incorporar desde hace tiempo: pequeños vídeos.
Son fragmentos muy cortos que edito y subo a YouTube de forma oculta. Después creo un código que coloco dentro del álbum, de manera que al escanearlo puedes acceder directamente a ese momento en movimiento. Es una forma de ampliar el recuerdo, de darle otra dimensión. Porque hay cosas que una foto no puede recoger del todo.
En cuanto a materiales, he trabajado con álbumes de Simple Stories, que sigue siendo mi marca favorita de scrap. Me gusta por lo fácil que hace todo el proceso y por lo bien que encaja con este tipo de proyectos.Para decorar, he utilizado papeles y adornos de distintas colecciones de años anteriores que tenía guardados. Siempre he pensado que no hace falta tener lo último para crear algo bonito. De hecho, hay algo especial en volver a lo que ya tienes, en darle una segunda vida, en redescubrirlo desde otro momento.
Al final, estos diarios no son solo álbumes, son una forma de detener el tiempo, de quedarte un poco más en lo que importa y de entender que, aunque los momentos pasen, siempre podemos volver a ellos… si sabemos cómo guardarlos.Me encantará leerte.
Me encantará leerte.



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