Tarjetas de Navidad: un ritual que repito cada año
Hay proyectos que se disfrutan desde el primer corte de cartulina, y estas tarjetas navideñas han sido exactamente así. Quería algo sencillo, luminoso y con un toque tradicional, así que me dejé llevar por las formas redondas, los rojos intensos y pequeños brillos dorados que recuerdan a las luces del árbol. A veces, las felicitaciones hechas a mano tienen la capacidad de transmitir una cercanía diferente: cada tarjeta es un gesto, un tiempo dedicado, una manera de decir “estoy contigo en estas fechas” sin necesidad de palabras largas.
Desde hace años, crear mis propias tarjetas de Navidad se ha convertido en un ritual que espero con ilusión. Me acompaña cada diciembre y, de algún modo, marca el inicio de mis preparativos. Este año, además, he reservado una de las tarjetas para mí: irá directa a mi December Daily, como pequeño recuerdo del proceso y del tiempo que dedico a esta tradición.
He decidido publicar este post ahora porque todas las personas que debían recibir sus tarjetas ya las tienen en casa, y puedo enseñarlas aquí sin estropear ninguna sorpresa.
Para dar forma a estas tarjetas he utilizado mi Big Shot, que sigue siendo una de mis herramientas imprescindibles cuando quiero un acabado limpio. Con ella corté los círculos en cartulina roja y preparé las bases blancas con diferentes embosados en frío, jugando con texturas que siempre funcionan en Navidad: copos de nieve, estrellas y topitos. Me encanta cómo cada relieve aporta una personalidad distinta sin necesidad de añadir más elementos.Después llegó la parte creativa: pintar las bolas con rotulador dorado, añadir un toque de brillo utilizando los Stickles de Ranger y terminar cada pieza con cordel baker twine en rojo y blanco para simular que las bolas cuelgan. El resultado es sencillo pero con ese encanto clásico que buscaba desde el principio.
Para el texto utilicé el sello “feliz Navidad” del set Mi época favorita, de Mintopía, de la colección Babe it’s cold outside. Su tipografía combina muy bien con el estilo de la tarjeta y aporta el toque final.
Finalmente, monté cada tarjeta sobre una base roja de Sizzix, que encaja perfectamente con la paleta que quería trabajar. El conjunto queda equilibrado, festivo y muy artesanal, justo como imaginaba.
¿Y tú?
¿Sueles hacer tus propias tarjetas navideñas o prefieres comprarlas ya hechas?
¿Qué estilo te gusta más: clásico, minimalista o lleno de detalles?
Gracias por estar al otro lado. Si te apetece, déjame un comentario.
Me encantará leerte.







Te han quedado geniales.
ResponderEliminarEn la sencillez está el gusto y generalmente no tenemos que complicarnos mucho para conseguir un resultado excepcional.
Besitos
La verdad que si. Muchas gracias Isabel, un beso.
EliminarMonísimas!!!!
ResponderEliminarFelices Fiestas!!!
Besittos,
Pilarín
Muchas gracias! Felices fiestas para ti también, un beso
EliminarSon unas tarjetas espectaculares, un gran detalle. Abrazos
ResponderEliminarMuchas gracias Maite. Un beso
EliminarMe encantan!!!!
ResponderEliminarYo cada año me lío la manta a la cabeza y hago mil combinaciones diferentes ... cuando acabo pienso que el año que viene las haré todas iguales, pero llega el momento y me yo sola me vengo arriba!!
Un abrazo!!!!
Jajaja lo sé lo, lo sé. Un beso
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