Aprender patchwork, despacio

 

Hay ideas que no llegan de repente.

Se quedan años rondando, esperando su momento, apareciendo una y otra vez aunque las apartemos. El patchwork es una de esas ideas para mí.

Me lleva llamando desde hace mucho tiempo, pero siempre he tenido miedo de dar el primer paso. No miedo a coser, sino a exigirme demasiado, a frustrarme, a comparar lo que hago con todo lo bonito que veo por ahí y sentir que nunca es suficiente. Durante años eso ha sido lo que me ha frenado: la sensación de tener que gustar, de hacerlo bien desde el principio, de no permitirme aprender despacio.

Otros proyectos me siguen dando alegría, me siguen acompañando y me siguen llenando. Pero el patchwork era esa astilla clavada desde hace tiempo. Algo pendiente. Algo que quería aprender y que sentía que, si no lo intentaba, siempre me iba a acompañar como una deuda conmigo misma. Creo que ahora ha llegado ese momento. Necesito sentirme realizada también aquí.

Quiero aprender poco a poco, aunque sería mentira decir que no me imagino ya haciendo una colcha o un bolso algún día. Esa ilusión está ahí, conviviendo con el respeto y con el miedo. Y está bien así.

He decidido hacerlo sola. No por rechazo a aprender con otras personas, sino porque ya viví una experiencia que me descolocó mucho: un curso al que me apunté hace años, rodeada de gente con mucha experiencia, donde me sentí invisible y no aprendí nada. Aquello me hizo abandonar. Hoy, con mi horario y con lo que sé de mí, tengo claro que necesito otro ritmo, otro espacio y otra manera. Como hice con el punto de cruz y con el scrap, aprenderé a mi forma, sin compararme en tiempo real con nadie.

No sé cómo me hablaré cuando algo no salga bien. Me gustaría hacerlo con calma y sin juicios, aunque sé que no siempre será así. Soy perfeccionista, me frustro, idealizo los resultados y me cuesta aceptar que aprender implica equivocarse. Aun así, tengo claro algo: si nadie viera nunca lo que hago, seguiría queriendo hacer patchwork. Eso me dice mucho.

No me pongo expectativas. Bastante exigencia tengo ya conmigo misma como para añadir más. Prefiero abrir este camino con respeto, con miedo incluso, pero también con la certeza de que es algo que necesito hacer. Porque siento que puede llenar huecos que ahora están demasiado vacíos.

No sé hasta dónde llegará el patchwork en mi vida. Ojalá se quede, ojalá crezca conmigo. Y si algún día no lo hace, al menos habré tenido el valor de empezar.

Por ahora, este libro será mi punto de partida.

Y este, mi primer paso.

Gracias por estar al otro lado. Si te apetece, déjame un comentario.

Me encantará leerte.

Comentarios

  1. ¡Qué bien, Elena! He tenido la misma sensación con todas las técnicas que he ido a prendiendo, en mi caso, ahora estoy con el ganchillo o crochet, me encanta y además me relaja. He aprendido un poco de patchwork gracias a los tutoriales de "Retales de mil colores". Hasta que descubrí este canal de YouTube compraba revistas de patchwork y creo que me confundían mucho más.
    También este otro canal me ha enseñado muchas cosas "Needlework by Ana design". En ambos hay tutoriales gratuitos y de verdad que con ellas, sobre todo con Almudena, he aprendido a manejarme con el patchwork.
    Espero que tu deseo se cumpla y proto puedas enseñarnos tus labores de costura creativa. Abrazos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por compartir un pedacito de tu tiempo entre hojas y palabras 🍁

Entradas populares