Diario de Brise d’automne — El primer sábado sin luces

El primer sábado sin luces siempre llega con una sensación difícil de definir, como si la casa se despertara de una forma distinta, más tranquila, más consciente de sí misma, después de semanas llenas de pequeños rituales, brillos y horarios especiales que ahora ya han quedado atrás.

Todo parece recolocarse sin esfuerzo: los espacios vuelven a abrirse, la luz entra con una claridad más fría y honesta, y los rincones muestran de nuevo su forma habitual, esa que durante unos días quedó escondida tras la decoración y el movimiento constante. No hay nostalgia en este gesto, sino una calma suave, parecida a la que queda cuando algo bonito termina y deja tras de sí una sensación de orden y silencio.

Este día me gusta precisamente por eso, porque no exige nada concreto ni propone grandes planes. Es un sábado que invita a acompañarlo despacio, a preparar algo caliente, a ocupar las manos sin prisa, a dejar que el tiempo pase mientras enero avanza con su ritmo pausado y su luz baja. Es un día que no busca ser productivo ni memorable, pero que acaba quedándose en la memoria por esa manera tan sencilla de sostenerlo todo.

Con la retirada de las luces, también vuelve el sonido normal de la casa, ese que no compite con nada y que permite escuchar mejor los pequeños gestos cotidianos mientras las rutinas regresan poco a poco, sin imponerse, como si también ellas necesitaran un tiempo de adaptación después de la intensidad de diciembre.

Enero se muestra así, sin promesas ni grandes declaraciones, pero con la capacidad de ofrecer espacio, de invitar a bajar el tono y de recordarnos que no todo tiene que empezar con fuerza para tener sentido. A veces basta con seguir, con dejar que los días encuentren su lugar y con aceptar este primer sábado sin luces como lo que es: un momento de transición sereno, necesario y lleno de una calma muy particular.

Hasta aquí por hoy. Porque incluso las semanas más simples guardan momentos que merecen ser recordados.

Gracias por estar al otro lado. Si te apetece, déjame un comentario.

Me encantará leerte.

Comentarios

  1. Hermosa reflexión.
    Hay algo muy hermoso en esa calma y en esa vuelta a la rutina que nos da la seguridad de lo reconocido.
    Me ha encantado la parte en la que indicas que no todo tiene que empezar con fuerza para tener sentido
    Que tengas muy buen dia
    Besitos

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