Mi material de bordado: los bastidores


Los bastidores son, para mí, indispensables. Nunca he logrado bordar a mano alzada: las cruces no me quedan igual, avanzo más lenta y siento que la tela se me escapa entre los dedos. En cambio, cuando la tengo bien tensada, todo fluye… como si el bordado respirara mejor.

Mi historia con los bastidores empezó hace muchos años, cuando estaba bordando la bolsa de pan. Por aquel entonces bordaba sujetando toda la tela a pulso —error— y me equivocaba muchísimo al contar. Mi madre, que borda desde que era bien pequeña, me miró, sonrió y me dijo:

“Toma, prueba con esto. Ya verás qué bien te va.”

Y me tendió aquel bastidor de madera con pie que siempre había visto por casa pero nunca había sabido para qué servía exactamente. Me quedé mirándolo como si fuese un objeto misterioso. Ella lo desmontó, colocó mi tela, lo tensó con calma y me dijo:

“Ahora prueba así.”

Lo que ocurrió después fue casi mágico: las cruces salían limpias, la tela no se movía y la sensación de orden me enganchó para siempre. Desde ese día no he vuelto a bordar sin bastidor.

Mis primeros bastidores

Tiempo después, cuando retomé el punto de cruz, decidí que necesitaba uno propio —el de mi madre seguía siendo suyo—. Compré entonces mi primer bastidor con pie, de madera, y lo forré como pude con la tela de una camisa vieja. Años más tarde, cuando mi hija estaba aprendiendo a escribir, decidió dejar su huella y escribió su nombre en la base con lápiz. Y así está, tal cual: usado, imperfecto, marcado por el tiempo… pero mío.


El siguiente bastidor que tuve llegó de regalo en una revista de Labores del Hogar. Era sencillo, pero tensaba tan bien que lo utilicé muchísimo. Se me rompió el aro interior, pero aún lo conservo por la cantidad de horas de bordado que compartimos.

Después llegó un pequeño bastidor de un bazar chino. Lo compré porque necesitaba un tamaño más reducido y resultó ser un acierto total. Lo usé durante años para proyectos pequeños y para telas más gruesas.

 Y entonces… empezó la colección

Con el tiempo fui descubriendo nuevas marcas, tamaños y materiales. Y, sin darme cuenta, hoy tengo una colección mucho más amplia que aquella de mis inicios:

  • Los bastidores de plástico pastel (cuadrados y rectangulares), perfectos para bordar en el sofá.

  • Los Nurge en tonos rosas y granates, que tensan muy bien y son comodísimos.

  • Los circulares de imitación madera, que me encantan por su estética y por lo firmes que dejan la tela.

  • Los de plástico negro brillante, muy ligeros y prácticos para telas duras.

  • Los clásicos bastidores redondos de madera, de los de toda la vida.

  • El bastidor rectangular tipo clip, rígido y pensado para proyectos que necesitan mucha tensión.

  • El marco Q-Snap, modular y perfecto para labores grandes.

  • Mi marco de bordado LUCAS, el más nuevo de todos, ideal para trabajos más amplios.

           El soporte de bordado EllBee, aún por estrenar, pero con muchas posibilidades.

A continuación os pongo imágenes de algunos de mis bastidores.





A veces miro todos mis bastidores juntos y pienso en cuánto han cambiado mis hábitos de bordado en los últimos años. Cada uno ha llegado a mi mesa por necesidad, curiosidad o simple impulso, y todos han acabado acompañándome en algún proyecto

Elegir bastidor… y elegir tu forma de bordar

Hay quienes prefieren bordar sin bastidor y sienten más libertad en la mano. Yo, en cambio, no concibo el punto de cruz sin esa sensación de firmeza al tensar la tela. Para mí, es casi un ritual: ajustar el tornillo, comprobar que la tela queda lisa, apoyar los dedos y empezar a bordar.

Los bastidores me han acompañado desde mis primeras puntadas. Algunos están nuevos, otros guardan historias, pero todos forman parte de mis tardes tranquilas, mis proyectos largos y esos pequeños avances que, puntada a puntada, van dando forma a mis bordados.

Contadme: ¿bordáis siempre con bastidor o preferís hacerlo a mano alzada?

Gracias por estar al otro lado. Si te apetece, déjame un comentario.

Me encantará leerte.

Comentarios

  1. Espectacular tu colección de bastidores...una clase magistral. Suelo bordr con bastidor, tengo uno igual como el que tienes firmado por tu hija, y también algún que otro de madra más pequeños. Ahora estoy terminando una labor con motivos navideños y lo hago sin bastidor, pero creo que voy a probar a hacerlo con uno de los bastidores pequeños que tengo, aunque, puede que se noten las puntadas... Gracias por tu didáctica entrada. Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias! Yo es que no puedo vivir sin ellos jeje. Y si, prueba a bordar ese motivo que tienes entre manos con bastidor. A mi, realmente, no me preocupa demasiado que se noten las puntadas. Un beso

      Eliminar

Publicar un comentario

Gracias por compartir un pedacito de tu tiempo entre hojas y palabras 🍁

Entradas populares