🍂 Cuenta atrás para el otoño: faltan 9 semanas
“Aunque el calor nos haga creer que nada cambia, la naturaleza ya ha empezado a avanzar hacia la siguiente estación.”
El verano en el punto más alto
Hace apenas unas semanas celebrábamos la llegada oficial del verano y, casi sin darnos cuenta, ya hemos dejado atrás el solsticio. Desde entonces, aunque resulte difícil creerlo cuando miramos el reloj o salimos a la calle, los días son un poco más cortos. Apenas unos minutos, es cierto, pero suficientes para recordar que el tiempo nunca se queda quieto.
Sin embargo, cuesta percibirlo.
Estamos inmersos en una ola de calor que parece haberse instalado sin intención de marcharse. Las mañanas empiezan cada vez más temprano para quienes intentamos escapar de las horas de más temperatura, el aire parece inmóvil incluso a primera hora y el sol domina cada rincón desde bien temprano.
Julio ha alcanzado ese momento en el que el verano deja de ser una promesa para convertirse en una realidad plena.
Es tiempo de campos dorados y cosechas, de higueras que comienzan a ofrecer sus primeros frutos, de cigarras que acompañan las tardes con su inconfundible sonido y de noches largas en las que la vida se traslada al exterior buscando un poco de fresco. La naturaleza sigue su propio calendario, ajena a nuestras prisas, avanzando con una calma que muchas veces pasa desapercibida.Y, aunque todavía quede mucho verano por delante, también ella sabe que el otoño llegará.
Un pequeño momento de mi semana
Esta semana he intentado adaptarme al calor como buenamente he podido.
He salido de casa temprano varios días, buscando esas primeras horas en las que todavía es posible caminar sin sentir que el sol pesa sobre los hombros. Aun así, a las ocho de la mañana ya hacía un calor que anunciaba otro día intenso.
Mientras tomaba un café antes de empezar la jornada ocurrió algo que me hizo sonreír.Una pequeña hoja amarilla cayó sobre mi mano.
No era una gran hoja de otoño, ni un árbol empezando a cambiar de color. Todo seguía siendo intensamente verde, el cielo tenía ese azul limpio tan propio de julio y el verano continuaba dominándolo todo. Pero aquella pequeña hoja parecía haber decidido adelantarse al resto.
La guardé.
No porque significara que el otoño estaba cerca, sino porque me recordó que los cambios siempre empiezan mucho antes de que se hagan evidentes.
Aquí puedes seguir toda la cuenta atrás →un paseo suave entre palabras, imágenes y estaciones
También hemos aprovechado estos días para hacer algo que solemos reservar para el verano: disfrutar con calma de un restaurante al que, dentro de unos meses, probablemente será mucho más difícil ir sin reserva. Me gusta pensar que cada estación tiene sus pequeños privilegios y que este también forma parte del verano.
Y, casi como un regalo inesperado, durante unos minutos cayeron unas gotas de lluvia.Fueron tan pocas que apenas refrescaron el ambiente, pero bastaron para cambiar el olor de la calle y hacer que todo pareciera detenerse durante un instante. Siempre me ha sorprendido cómo algo tan sencillo puede transformar completamente un momento.
Quizá por eso sigo creyendo que la felicidad suele esconderse en las cosas más pequeñas.Esta semana te propongo algo muy sencillo. No busques todavía el otoño.
Disfruta del verano tal y como es, con sus días largos, sus noches tranquilas y ese ritmo diferente que trae consigo. Pero, al mismo tiempo, presta atención a los pequeños detalles que normalmente pasarían desapercibidos.
Puede ser una hoja que cambia antes que las demás, una tarde que termina unos minutos antes, el olor de la tierra después de una lluvia inesperada o esa sensación de que, aunque el calor siga acompañándonos, el año continúa avanzando sin hacer ruido.
A veces solo hace falta mirar un poco más despacio.
Una última reflexión
Cada verano pienso lo mismo: no tengo prisa por que termine. Hace años sí la tenía, esperaba septiembre casi con impaciencia porque sentía que solo entonces empezaba mi estación favorita.
Ahora ya no.
He aprendido que esperar también puede disfrutarse. Que el otoño no necesita llegar antes para empezar a emocionarme. Me basta con descubrir esas pequeñas señales que aparecen, casi escondidas, mientras el verano sigue siendo plenamente verano.
Quizá esa sea, en realidad, la esencia de esta cuenta atrás.
No contar las semanas que faltan.
Sino aprender a disfrutar del camino que nos lleva hasta ellas.
🍂 Y ahora te leo…
¿Ha habido algún pequeño momento esta semana que te haya hecho detenerte unos segundos y pensar que el tiempo, aunque despacio, sigue avanzando?



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Este mes de julio está siendo intenso, ya no solo por el calor, que me deja KO. Tengo sentimientos encontrados, por un lado se me hace muy pesado y parece que los días en su largura no acaban nunca, también tengo la sención que las horas andan muy deprisa... en fin, seguiré, o al menos intentaré, seguir tu sabio consejo. Abrazos, Elena. y Sí, hay que disfrutar cada momento.
ResponderEliminarSi, te comprendo perfectamente ya que me ocurre algo parecido. Pero lo dicho, hay que disfrutar cada momento.
EliminarUn beso