🍂 Cuenta atrás para el otoño — ¡Faltan 2 días!

 A las puertas de una nueva estación

Después de diez semanas de espera, el otoño está ya al otro lado de la puerta.

Hoy es 21 de septiembre.

Y reconozco que resulta un poco extraño escribir esta entrada después de todas las semanas que llevamos contando cuánto faltaba.

Empezamos esta cuenta atrás el 13 de julio, cuando teníamos prácticamente todo el verano por delante. Entonces hablábamos de diez semanas y el otoño parecía estar lejísimos, escondido al otro lado de julio, de agosto y de buena parte de septiembre.

Hoy ya no hablamos de semanas.

Faltan solamente dos días.

Aunque tradicionalmente solemos asociar el 21 de septiembre con el comienzo del otoño, las estaciones astronómicas no empiezan siempre el mismo día. Este año tendremos que esperar un poquito más: el otoño llegará oficialmente el miércoles 23 de septiembre.

Así que todavía estamos en verano.

Por muy poquito.

Y después de haber esperado durante tanto tiempo, no tengo ninguna intención de adelantar el calendario ahora que estamos a punto de llegar.

Ese extraño lugar entre dos estaciones

Me gusta pensar que estos dos días ocupan una especie de pequeño espacio entre lo que termina y lo que está a punto de comenzar.

Oficialmente seguimos en verano y seguramente el paisaje tampoco nos diga todavía lo contrario. Puede hacer calor, los árboles pueden continuar verdes y quizá nuestra ropa siga siendo exactamente la misma que llevábamos hace unas semanas.

Pero nosotros sabemos lo que está a punto de ocurrir.

El miércoles comenzará una nueva estación.

Y quizá por eso estos días tienen algo de víspera.

Esa sensación que aparece cuando llevas mucho tiempo esperando algo y, de repente, ya no tienes que imaginarlo a semanas de distancia. Está ahí mismo.

No necesitamos buscar señales ni hacer cálculos.

Esta vez basta con mirar el calendario.

Quedan dos días.

Todo lo que todavía no ha ocurrido

Hay algo que me gusta especialmente cuando comienza una nueva estación: pensar que todavía no sabemos nada de ella.

Ahora mismo nuestro otoño de 2026 está prácticamente en blanco.

No sabemos qué días terminaremos recordando especialmente, qué fotografías guardaremos, qué tardes de lluvia nos sorprenderán ni cuáles serán esos pequeños momentos cotidianos que, sin esperarlo, acabarán convirtiéndose en nuestros favoritos.

No sabemos qué libros leeremos, qué labores terminaremos —o dejaremos a medias, que también puede ocurrir—, qué recetas repetiremos una y otra vez o qué planes aparecerán sin haberlos preparado.

Quizá haya paseos bajo árboles dorados.

Quizá haya tardes de lluvia en casa.

Quizá todavía tengamos semanas de calor y tengamos que esperar bastante para sacar los jerséis que estamos deseando volver a utilizar.

No lo sabemos.

Y precisamente eso me parece bonito.

Durante estas diez semanas hemos imaginado muchas veces el otoño que estaba por llegar. Ahora estamos a punto de dejar de imaginarlo para empezar, sencillamente, a vivirlo.

No necesito pedirle nada al otoño

Otros años quizá habría llegado hasta aquí pensando en todas las cosas que quiero hacer durante los próximos meses.

Listas de planes, proyectos, recetas, lugares que visitar, libros pendientes, labores que terminar…

Pero esta vez no me apetece hacer una lista.

No necesito que este otoño sea perfecto ni que se parezca a esas imágenes preciosas que tantas veces guardamos y que nos hacen imaginar una estación llena de días dorados, lluvia suave, mantas y tardes tranquilas.

La vida real no funciona así.

Habrá días preciosos y otros completamente normales. Habrá semanas tranquilas y otras en las que apenas tendremos tiempo de fijarnos en qué estación estamos. Seguramente habrá planes que hagamos y otros que se queden para otro año.

Y está bien.

Si algo me gustaría llevar conmigo durante estos próximos meses es precisamente eso: las ganas de disfrutarlos tal como vengan.

Sin exigirles que sean de una determinada manera.

Porque quizá alguno de los mejores momentos de este otoño sea precisamente uno que ahora mismo ni siquiera podemos imaginar.

Dos últimos días de verano

Y antes de abrir esa puerta, todavía nos quedan dos días.

Dos últimos días de un verano que también ha formado parte de toda esta historia.

Durante estas semanas hemos hablado muchísimo del otoño, pero el verano ha seguido ocurriendo mientras tanto. Ha habido calor, vacaciones, piscinas, noches largas, tormentas, viajes, encuentros, cielos de agosto y muchos pequeños momentos que se han ido quedando por el camino.

Por eso tampoco quiero despedirlo deprisa.

El verano todavía está aquí.

Así que si hoy hace calor, disfrutaré del calor. Si puedo sentarme un rato al aire libre, lo haré. Y si los árboles continúan verdes cuando llegue el miércoles, seguiré esperando pacientemente a que la naturaleza haga las cosas a su ritmo.

No hace falta que todo cambie el mismo día que cambia una fecha en el calendario.

El miércoles será otoño.

Y después tendremos tres meses enteros para verlo transformarse.

🍂 Esta semana te propongo…

☀️ Disfruta estos dos últimos días de verano. No los conviertas en otoño antes de tiempo. Son los últimos de una estación que también merece una despedida bonita.

🍁 No hagas una lista de todo lo que quieres conseguir este otoño. Si te apetece, piensa simplemente en cómo te gustaría vivirlo: con más calma, más tiempo fuera, más ratos en casa o simplemente prestando un poquito más de atención a los días.

📷 Deja espacio para lo que todavía no has imaginado. No todos los recuerdos necesitan estar planeados de antemano. Algunos de los mejores aparecen solos.

🍂 Guarda un pequeño momento para el miércoles. No hace falta hacer nada especial. Quizá preparar algo que te guste, salir a dar un paseo o simplemente detenerte un instante y pensar: ahora sí.

🍁 Y ahora te leo…

Después de diez semanas hablando de todo lo que haríamos cuando llegara el otoño, esta vez quiero preguntaros algo diferente.

¿Qué esperáis sentir cuando por fin llegue?

No qué queréis hacer, comprar o preparar.

Simplemente qué significa para vosotras ese momento.

Durante todo el verano hemos hablado de cómo sería llegar hasta aquí.

Y ahora que estamos a las puertas, no quiero abrirlas antes de tiempo.

Quedan dos días de verano. Dos días de espera. Dos días para disfrutar de ese pequeño espacio que existe justo antes de que algo que deseamos mucho suceda.

El miércoles abriremos la puerta.

Hoy me gusta simplemente saber que el otoño está al otro lado.


Gracias por estar al otro lado. Si te apetece, déjame un comentario.

Me encantará leerte.

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