🍂 Viernes de inspiración: una mesa vestida de otoño
Hace ya algunos años que por aquí aparecía de vez en cuando una sección que me gustaba mucho: los Viernes de inspiración. En ella compartía imágenes e ideas de esas que me hacían detenerme un momento y pensar: esto me gusta, esto me inspira.
A veces basta con algo tan sencillo como preparar una mesa de otra manera.
Con la llegada del otoño siempre me fijo más en los colores, en las telas, en las vajillas y en esos pequeños detalles que consiguen transformar una mesa cotidiana sin necesidad de llenarla de adornos. Y últimamente me he encontrado guardando ideas de mesas que me encantaría preparar algún día.
No busco grandes montajes ni mesas perfectas. De hecho, cuanto más naturales parecen, más me gustan.
Manteles que ya hablan de otoño
Quizá sea porque me gustan tanto las labores, pero una de las primeras cosas en las que me fijo siempre es en los textiles.
Un mantel de lino, un camino de mesa bordado, unas servilletas de tela o incluso una mesa de madera sin cubrir completamente pueden cambiar muchísimo el conjunto.Para otoño me gustan especialmente los tonos crema, verdes, terracotas, mostazas y esos cuadros pequeños que recuerdan un poco a las casas de campo. También los bordados discretos: unas hojas, unas bellotas, pequeñas ramas o flores en colores otoñales.
Y sí, inevitablemente vuelvo a pensar en ese camino de mesa de otoño que llevo tiempo queriendo bordar. Quizá algún día una de estas mesas tenga uno hecho por mí.
Vajillas que no necesitan ser perfectas
Otra cosa que me encanta es la vajilla.
Y cuanto más miro imágenes de mesas bonitas, menos me atrae que todo pertenezca exactamente a la misma colección.Me gustan los platos de cerámica, los bordes ligeramente decorados, los motivos botánicos y las piezas que parecen encontradas poco a poco. Un plato crema junto a otro verde, una pequeña fuente con dibujos de hojas, una jarrita antigua utilizada como florero…
Esas mesas que parecen haberse construido con cosas reunidas durante años me resultan mucho más acogedoras que las que parecen recién sacadas de un catálogo.
El otoño sin llenar la mesa de calabazas
Me encantan las calabazas —creo que a estas alturas eso no sorprende a nadie—, pero una mesa puede resultar completamente otoñal sin colocar una sola.
Unas ramas, hojas recogidas durante un paseo, pequeñas flores de temporada, frutos secos, unas manzanas en un cuenco o simplemente los colores adecuados pueden hacer todo el trabajo.También me gusta mucho la idea de utilizar cosas que ya tenemos en casa y mirarlas de otra manera. Una tabla de madera, una cesta pequeña, una botella bonita convertida en jarrón o unas velas que normalmente están en otro rincón.
No hace falta comprar una decoración nueva cada vez que cambia la estación.
Una mesa para usarla
Y quizá esto sea lo que más me gusta de todas estas imágenes: imaginar que después de hacer la fotografía alguien se va a sentar realmente en esa mesa.
Que habrá pan, copas, platos que terminarán manchados, servilletas arrugadas y una sobremesa que durará más de lo previsto.
Porque por muy bonita que sea, para mí una mesa tiene sentido cuando se vive.
Así que estas son algunas de las ideas que estoy guardando para mis futuras mesas de otoño. Algunas quizá se queden únicamente como inspiración y otras acabarán apareciendo, de una manera u otra, en casa.Y quién sabe.
Quizá entre todas ellas esté empezando a imaginar también cómo quiero que sea mi primera mesa de este otoño. 🍂
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